En los últimos veinticinco años, y particularmente a partir de la Década del Cerebro instituida por el presidente George Bush entre el año 1990 y el año 2000, es mucho lo que se avanzó en el conocimiento del funcionamiento cerebral. La alta tecnología contribuyó para ello, ofreciendo ventanas abiertas para la observación de la intimidad celular e, incluso, molecular.

Por otra parte, el interés de la Ciencia por comprender determinadas conductas humanas ha sido, y sigue siendo, permanente; el modo como funciona el cerebro de un artista, el de un deportista, el de un historiador, el de un ajedrecista, figuran entre los más excitantes y es justo reconocer que el progreso del que hablamos contribuyó sensiblemente a ello.

Según opiniones de expertos reconocidos, un componente lúdico subyace en todo artista y un componente artístico en todo jugador de ajedrez, universalmente considerado un juego/ciencia.
Existen evidencias que indican que ambos cerebros - el del artista y el del ajedrecista- poseen mecanismos de funcionamiento común. Existe también la opinión de otros expertos que piensan que el día en que se descubra el verdadero mecanismo del Arte, ese día se termina el Arte.

No sería improbable que ambos bandos tuviesen parte de la razón; y si esto fuese efectivamente asi, no sería descabellado pensar que, a través de la Ciencia, la posibilidad de merodear buena parte de todos estos enigmas no resultaría un imposible.


Dr. Arturo Famulari
Neurólogo. Presidente del próximo Congreso Argentino de Neurología*
Miembro Fundador de FACENE (Fundación Argentina Contra las Enfermedades Neurológicas del Envejecimiento)