Coordinación: Dr Miguel Ángel Pagano.-

El 27 de Noviembre próximo pasado se llevó a cabo la Segunda Jornada de Ajedrez y Cerebro en los salones del Club Argentino de Ajedrez. Un público nutrido, constituido por mujeres y hombres de diferentes edades, colmó las instalaciones y mantuvo un elevado nivel de atención e interés durante las 5 horas que duró el evento.

Influidos por aquella folclórica idea de que “segundas partes nunca fueron buenas”, a algunos de los organizadores del evento nos invadió la duda respecto de los alcances e impacto de un segundo encuentro. Sin embargo, las expectativas de la segunda jornada superaron incluso las de la primera; a tal punto que dada la cantidad de interesados que no pudieron acceder (por razones de espacio) a las instalaciones, la Comisión Directiva posee la firme convicción de la necesidad de organizar una Tercera Jornada, a desarrollarse en el transcurso del año 2010.
En los párrafos que siguen se hace una síntesis de las exposiciones de la Segunda Jornada de Ajedrez y Cerebro, acompañado de un breve currículum de los autores.

En la primera exposición: “INTERRELACIÓN CEREBRO-MENTE EN EL AJEDRECISTA, a cargo de quien escribe estas líneas, M A Pagano, prácticamente se recordaron y remozaron las consideraciones realizadas a propósito de la Primera Jornada (por lo que remitimos al lector a la misma en esta página web). Se recordó así la importancia de la “interacción cerebro-mente” y de la “mecánica de activación” de distintos sectores del cerebro a medida que el ajedrecista incrementa sus habilidades, durante el extenso proceso de entrenamiento y aprendizaje, desde sus primeros pasos hasta convertirse en maestro. En esta oportunidad se reforzó el importante concepto de “reserva cognitiva”, el cuál puede resumirse en los siguientes puntos:



RESERVAS ORGÁNICAS

Todos los seres están, en general, constituidos por órganos cuya cantidad total de tejido suele exceder el requerido para la supervivencia.

Así, poseemos dos pulmones, aunque uno es suficiente para la vida; o dos riñones, aunque el mínimo requerido para la vida es de 2/3 de uno de ellos.

Del cuidado que mantengamos de nuestro cuerpo dependerá el mantenimiento, y quizás la ampliación, de nuestras reservas orgánicas.

    
RESERVA COGNITIVA

El cerebro es un órgano doble con características funcionales localizadas y generalizadas, cuya cantidad de tejido también parece exceder el necesario para la vida.

El cuidado del cerebro permitiría conservar, y probablemente aumentar, las reservas funcionales.

El incremento de las “reservas cognitivas” dependería de la utilización de nuestro cerebro/mente en actividades diversas, preferentemente de alto rendimiento intelectual.

El “compromiso emocional” en las actividades también podría contribuir al incremento de nuestras actividades cognitivas.

Autor: Dr Miguel Ángel Pagano
Neurólogo. Jefe de la Unidad de Neurología del hospital Fernández
Profesor de Neurología de la Universidad de Bs As
Socio Vitalicio y Miembro de la Comisión Directiva del Club Argentino de Ajedrez



“COMO TOMAN DECISIONES LOS AJEDRECISTAS”.

El ganador del premio Nobel de economía en 1978, Herbert Simon, desarrolló el concepto de racionalidad limitada en los 50s. De esta forma rechazó el modelo neoclásico de las ciencias económicas que sostiene que el ser humano posee una racionalidad perfecta, con capacidades ilimitadas de computación y es maximizador de beneficios. A partir de allí comenzó un programa de investigación de los procesos cognitivos involucrados en la toma de decisiones. Para ello recurrió al estudio de los ajedrecistas. La investigación de procesos cognitivos en ajedrecistas es, en la actualidad, un campo de investigación muy prolífico.
En esta conferencia presentaré los resultados de un experimento reciente y los relacionaré con previas investigaciones. Un grupo de ajedrecistas y otro de no ajedrecistas realizaron una serie de tareas de toma de decisiones y de habilidad cognitiva. Los ajedrecistas superaron a los no ajedrecistas en un test de reflexión cognitiva (Frederick, 2005), en el test de planificación “Torre de Londres” (Shalice, 1982), en una tarea de elección intertemporal, en una tarea de estimación de utilidades y en una tarea de estimación de la población de ciudades. Asimismo, los ajedrecistas resultaron mas sobreconfiados, menos impulsivos, menos preocupados por la inflación y menos preocupados por el futuro que los no ajedrecistas.


Autor: Guillermo Campitelli.  
Dr en Psicología. Universidad Abierta Interamericana. Investigador Adjunto del CONICET.



“INSTRUMENTACIÓN DE TALLERES DE AJEDREZ EN CENTROS DE JUBILADOS”
El juego de ajedrez transporta al jugador a un mundo imaginario  en el que “ve”  jugadas de manera secuencial,  las que son percibidas por la mente en escenarios virtuales yuxtapuestos donde del tablero va marcando los caminos de las piezas hasta que el juego adquiere vida propia.
El lenguaje del ajedrez está basado en ideogramas en los cuales la significación de cada pieza está dada por su función dentro del tablero, definido como un  terreno de 64 casillas divididas en dos colores donde la lucha se desarrolla, y cuya plantilla se imprime en la mente del jugador permitiendo percibir la historia de cada partida de manera perfecta y guardar en la memoria de largo, mediano y corto plazo los conocimientos necesarios para la formación de conceptos estratégicos y los temas  tácticos para la mejor elección de procedimientos en situaciones similares.
Al crear una visión  donde las ideas desplegadas son comprensibles para cualquier persona sin distinción de  idioma  definiremos al Ajedrez como el Esperanto de los Juegos.

Esto introduce a un tipo de  aprendizaje que moviliza varios sectores del cerebro activando nuevas neuronas y redes neuronales.

Como las decisiones que se toman durante el juego involucran  elementos emocionales  la persona que practique ajedrez  disfrutará sensiblemente al hacerlo, y también de las bellas combinaciones que se crean con él,  fruto de la inspiración humana, como verdaderas obras de arte.

Y por último les recuerdo que la práctica del ajedrez es una actividad social fuertemente generadora de encuentros personales, fundamental para lograr  la integración de los mayores con nuevos conocidos y eventuales amigos,  evitando la soledad y el aislamiento.

Hoy entonces les propongo instalar al ajedrez como herramienta terapéutica para ayudar en la prevención del deterioro cognitivo asociado a la tercera edad (sea este fisiológico o patológico como la enfermedad de Alzheimer u otras demencias).
Para entrar en esta dimensión superadora de su simple definición como juego, arte o ciencia expuse las cualidades del juego para lograr este cometido, y consecuentemente destaco la imprescindible acción de los organismos del Estado para desarrollar desde su órbita la práctica habitual del ajedrez, como parte de una política de prevención de la salud cognitiva y la promoción social  de las personas de la tercera edad, en la misión de mejorar su calidad de vida.

Autor: Oscar Cuasnicú.
Maestro de Ajedrez
Coordinador del Programa Nacional de Ajedrez para Adultos Mayores Ágil-mente PAMI.



“EL PENSAMIENTO DEL AJEDRECISTA”

Ni el ajedrecista consagrado ni el ciudadano común, toman en cuenta  que su condición más distintiva es contar con el lenguaje interno.

El caso de los maestros de ajedrez es uno de los más reveladores. En nuestro grupo, Roxana Niño Gómez llevó a cabo una investigación sobre los ajadrecistas. Consistía en una encuesta que se aplicó a unos treinta jugadores de las categorías superiores. El cuestionario tenía unas diez o doce preguntas, una o dos de las cuales, eran las verdaderamente importantes: se les preguntaba “¿cómo toma la decisión en el medio juego?”
La pregunta generaba perplejidad y desconcierto en casi todos. Sólo dos o tres dieron alguna respuesta consistente. En particular, uno respondió: “Hay dos lenguajes: uno es éste que estamos usando y el otro es el lenguaje del ajedrez”.

Lo que estaba implícito en su respuesta, era que tenía una larga y provechosa carrera en la que había estudiado aperturas y finales y analizado infinidad de partidas y leído muchos libros y revistas especializados. Aunque no tuviera más autoconciencia que la que había generado su respuesta, la sustancia era que, a lo largo de tanto estudio, había acumulado suficiente información semántica como para actuar como ajedrecista sobresaliente.

Información semántica es lo que obtuvo en tanto estudio, en tantos análisis de partidas, en tantas discusiones con otros ajedrecistas.

El caso es que la información semántica opera en nuestro cerebro, desde que comenzamos el aprendizaje del lenguaje, en la infancia. Se va constituyendo con los rasgos de los significados. Estos, inicialmente, son sensoperceptivos, corresponden a referentes materiales. Gradualmente e incesantemente, los rasgos operan con niveles cada vez más alejados de los referentes objetales. Es lo que se conoce como generalización y abstracción.

El desarrollo del ajedrecista consiste en niveles cada vez más distantes de los datos sensoperceptivos (tablero, trebejos propios y del contrincante). Difícilmente el ajedrecista se interese por esos niveles y por su historia. No necesita “pensar ” las jugadas. “Naturalmente” se le ofrece, ante la situación problema, la mejor decisión.

El proceso que lo lleva a esta fina capacidad, se denomina “pensamiento en algoritmos”*. No es exclusivo de los ajedrecistas, pero ellos realizan la actividad más demostrativa. Lo es porque esta capacidad de decisión, de la que el protagonista raramente tiene conciencia, es resultado de un largo proceso de análisis y síntesis de la informacdión semántica de su propio cerebro.

Este atributo también se llama “memoria semántica”, “red semántica” y es el sustento de la condición humana. Cada persona opera su lenguaje interno, unas veinte de cada veinticuatro horas (incluso está presente en los ensueños).Y el proceso que lo lleva a la condición actual, de “pensar”lo que quiere decir, o resolver lo que tiene que hacer, se ejecuta con los circuitos de circulación de la información en su memoria semántica.
Ocasionalmente, esto aparece como “intuición”, “inteligencia”, “genialidad”, pero de hecho, es el uso de la información semántica organizada a lo largo de la vida.
 
*Azcoaga, J. E. (1979)- “Del lenguaje al pensamiento verbal”, Buenos Aires. El Profesor Juan Azcoaga es Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Profesor Asociado, en el Departamento de Psicología, Facultad de Filosofía y Letras (UBA, 1959); Profesor Regular Consulto, Facultad de Psicología (UBA, 1996); Investigador Categoría I, 2001 y Cofundador y Presidente (1949-1951) de la Sociedad Latinoamericana  de Neuropsicología.

“MENTE Y CEREBRO DEL ARTISTA” EL SISTEMA NERVIOSO

La célula llamada neurona, es la unidad anatómica y funcional del sistema nervioso. Su función principal es la de conectarse con otra neurona para transmitirle información.   El punto de contacto entre neuronas se llama sinapsis, de donde podríamos inferir que la sinopsis es una suerte de beso entre neuronas.

Para transmitirse información, tanto las neuronas emisoras como las receptoras generan ambientes de electricidad y química; estos mismos ambientes eléctricos y químicos son los hechos biológicos que subyacen, por ejemplo, a nuestras emociones: la alegría y la tristeza, la valentía y el miedo, el placer y el displacer, el impulso y la falta de él, etc.

El fenómeno de la memoria, es decir, esa función del cerebro que nos permite registrar, retener y recordar información, también es posible gracias a esos ambientes electroquímicos que las neuronas generan.

La memoria podría ser comparada con una gran biblioteca: tiene un edificio que la contiene; dentro de él hay salas; dentro de las salas hay muebles con estantes y cajones donde los libros –la información- quedan guardados. Cada tipo de libro –o de información- es guardado en una sala, en un mueble, en un estante o cajón particular diferente, según su naturaleza que el propio cerebro determina. La biblioteca cuenta también con un sistema de búsquedas –computadoras conteniendo catálogos de libros- de tal modo que, cuando una determinada información es requerida, la misma es rápidamente encontrada. Es importante enfatizar el concepto de que la calidad del lugar donde una información es guardada, depende de su naturaleza de la información que –repetimos- el cerebro determina.

EL ARTE

Para intentar definir qué es el Arte, o la obra de Arte, o quién es un artista y quién no lo es, pensadores, filósofos, artistas, antropólogos, historiadores, etc. han escrito montañas de papeles y gastado hectolitros de tinta; ¡pero la respuesta no aparece!

Tal vez ayude, priorizando la perspectiva de las Neurociencias, entender al Arte como un proceso que se da en el contexto de la teoría de la comunicación: 1) un emisor, 2) un receptor, 3) un código común para la comunicación.

Veamos: el artista registra la realidad; la retiene; en su afán de dar testimonio de su paso por el universo, o del universo mismo, la procesa y, luego, elabora la obra; ésta es captada por el receptor quien, para ello, debe contar con herramientas adecuadas de un código estético que le permita apropiarse de los mensajes que se desprenden de ella; si eso ocurre, una serie de hechos comienzan a concretarse: a) emoción en el receptor; b) satisfacción en el emisor; c) un punto de encuentro entre ambos: d) algo que cambia
–para bien- en la naturaleza de los dos, -emisor y receptor.

     Ahora bien; ¿por qué algunos pueden generar esos productos y otros no?  ¿Qué tienen unos que no tienen los otros?

¡Difícil saberlo! Existen investigadores que sostienen que el artista es alguien capaz de manipular con mayor facilidad salas, muebles, estantes, cajones de la biblioteca donde se conservan las memorias fundamentales –y comunes- de la condición humana. Y la manipulación de esa información para hacer realidad a la obra de arte, permite que el receptor del mensaje pueda percibir esas salas, muebles, estantes o cajones, oscurecidos en el interior de su propia conciencia.

Es seguramente por eso que algunos pensadores sostienen que el ARTE ilumina el alma.

EL AJEDREZ

La tarea de producir una obra de arte posee aspectos lúdicos. Recordemos, simplemente, frases al respecto de algunos pensadores: a) Charles Baudouin dice: por encima del juego muscular, y el juego del ingenio, el Arte ha inventado el juego del alma; y no es la menor recompensa de este juego el conservarle a ella su frescura y su juventud. Veamos ahora qué dice Henri Delacroix: el Arte devuelve al Hombre a la senda de la que fuera apartado por su utilidad biológica y social; el Arte despierta en él una poderosa virtualidad que la vida se encarga de apagarle. Y veamos –por último- a Huizinga cuando dice: detrás de cada expresión de lo abstracto, hay una metáfora; y detrás de cada metáfora, hay un juego de palabras; el mismo que el habla poética hace con las imágenes.
       
El ajedrez es un juego; un juego que imita la vida; el ajedrecista es una suerte de experto en encontrar posibles modos de actuar en ella; ver como un ajedrecista resuelve una situación difícil con creatividad, produce una alegría parecida a la que produce entrar en diálogo con una obra de arte.

El objetivo de una partida de ajedrez es el triunfo; el del arte, la emoción por el contacto con la belleza. El triunfo y la emoción producen alegría; dice Bergson: hasta la gallina cacarea cuando ha puesto un huevo.

Ajedrez y cerebro utilizan –para el logro de sus objetivos- tácticas y estrategias; otro punto más de contacto entre uno y otro. El uso de tácticas y estrategias, en el arte o en el ajedrez ejercen, a través de un mecanismo biológico -la neuroplasticidad- un efecto beneficioso para la estructura y la función del cerebro y, por lo tanto, contribuyen a mantener indemne a de la personalidad.
 
Hay quienes sostienen –y a nuestro criterio no les falta razón- que  la percepción de la emoción –o de la alegría- mejoran la condición humana.

Autor: Dr. Arturo Famulari.
Presidente del Congreso Argentino de Neurología del presente año y Miembro Fundador de FACENE (Fundación Argentina Contra las Enfermedades Neurológicas del Envejecimiento).

Actualizado ( Domingo, 27 de Diciembre de 2009 11:19 )