El éxito conseguido en los salones del Club Argentino de Ajedrez, a propósito de la Primera Jornada de Ajedrez y Cerebro, motivó a la Comisión Directiva a embarcarse en la organización de una segunda edición. Fue realmente sorprendente y maravilloso contemplar un público numeroso y heterogéneo, que permaneció en el lugar hasta el último minuto de la reunión, mostrando un genuino interés por los temas relacionados con el funcionamiento del cerebro y sus posibilidades de activación mediante la práctica de nuestro juego milenario. El espíritu con el que concebimos la realización de esta segunda Jornada será, con mucho, el mismo que manifestamos en ocasión de la primera; por ello es grato recordar los conceptos esbozados en aquella oportunidad:
“La llegada de la tercera edad lleva inevitablemente aparejada la asociación con enfermedades, achaques, dolencias diversas y, por sobre todo, declinaciones “normales” de casi todas nuestras funciones corporales: visuales, auditivas, motoras, etc. Una de nuestras capacidades más preciadas son las funciones cognitivas, entendiendo por éstas todas aquellas que conllevan la actividad mental: memoria, atención, concentración, orientación, lenguaje, juicio, etc. No pocas veces el fantasma de la enfermedad de Alzheimer (aquel alemán que nos esconde las cosas) acecha detrás de nuestros pensamientos, como el ave de rapiña pronta para atrapar su presa”.
“Existe la idea generalizada de que poco o nada puede hacerse para intentar modificar este estado de cosas. Las nociones de “épocas terminadas”, “fin de ciclo”, “la jubilación”, “el retiro”, etc., no hacen más que abonar aquella sensación de lo inevitable. ¡Nada más alejado de la realidad!. La vejez, la ancianidad, la tercera edad, o como queramos llamarla; pueden ser vividas activamente con quehaceres y objetivos concretos, y con fundamentos existenciales tanto o más sólidos que en épocas anteriores. Los avances de la ciencia médica en las últimas décadas han aportado conocimientos prácticos y teóricos capaces de modificar aquella óptica pesimista relacionada con la vejez. Mantener un cuerpo sano, mediante hábitos de vida adecuados, es parte de esta transformación: alimentación balanceada generosa en frutas y vegetales, actividad física, evitar el cigarrillo y la ingesta de tóxicos, optimización en el tratamiento de los factores de riesgo cardiovasculares (hipertensión, diabetes, colesterol elevado etc.), detección temprana de enfermedades previsibles y tratables, evitar el stress, etc. Todas estas conductas han llevado a aumentar la calidad y expectativa de vida de la población; y, en cada individuo en particular, han contribuido a disponer de un mejor cuerpo, lo que por ende lo habilita a poseer un cerebro mejor irrigado y “aceitar” así las herramientas que este órgano necesita para encarar su vida de relación”.
“Pero. ¿Qué hay de nuestra mente?, ¿qué de las más apreciadas funciones inherentes al órgano más acabado de la evolución?: memoria, concentración, juicio, pensamiento, intuición, imaginación, creación, fantasía, etc. ¿existen formas, métodos o procedimientos capaces de afrontar con posibilidades de éxito el declive de nuestras funciones más jerarquizadas?. ¿Se conocen fundamentos, con base científica y no simple expresión de deseos, que otorguen solidez a la idea de poder preservar aquellas actividades mentales ante el paso inevitable del tiempo?. La respuesta que la ciencia médica ha ido gestando en los últimos tiempos parece tener un signo positivo. En efecto aquellas personas que han tenido y mantienen, aún en edades avanzadas, un alto grado de actividad mental estarían más protegidas contra el compromiso cognitivo inherente a la edad, y, al parecer, contarían con “reservas cognitivas” capaces de desafiar el avance del deterioro”.
“No existen reglas en relación a qué tipo de actividad mental debería realizar un individuo a los fines de conferirle la mencionada “reserva”. Las recomendaciones son de orden general y la profusión de “Talleres de Memoria”, en los que practican estrategias destinadas a su ejercitación, están hoy en pleno auge. En esta introducción queremos resaltar una herramienta en particular que parece reunir los elementos necesarios capaces de potenciar todas nuestras facultades mentales: el ajedrez.”
“El ajedrez es un juego milenario que siempre ha llamado la atención de una menera particular a aquellos que no lo practican. A través de los tiempos ha sido considerado como un pasatiempo reservado para un grupo “especial” de personas, capaces de perder horas, días y meses de su tiempo “pensando” en variantes, posiciones, resolución de problemas, tácticas, estrategias, etc., sin otra finalidad que las vicisitudes y el código del juego mismo o el interés de derrotar a algún adversario ocasional. Esta idea no deja de ser otro mito. El ajedrez es un juego que instruye a la vez que entretiene. Pero es un juego de características especiales, ha sido llamado “el juego ciencia” y, desde el tiempo inmemorial mencionado como “el rey de los juegos y el juego de los reyes”, reconocimiento éste que resalta una virtud peculiar: el ajedrez no discrimina. No hay distinción de edades, sexo, color, nacionalidad, etc., entre quienes tienen oportunidad y capacidad de practicarlo. Todos pueden jugar ajedrez. Si algún tipo de discriminación puede apreciarse en el ámbito de este juego es de otra naturaleza: el ajedrez es incompatible con la violencia, el ajedrez no admite la drogadicción”.
“El ajedrez genera puentes tendientes a una hermandad muy particular entre las personas de un mismo país y entre diferentes regiones del planeta. El ajedrez educa al mismo tiempo que entretiene, tanto cuanto se lo practique en solitario como con un adversario ocasional o en tertulias grupales. Pero, por sobre todas las cosas, el ajedrez es un juego puramente intelectual y su práctica, sistemática y metódica, conlleva el uso de todas nuestras facultades metales”.
“Como método de ejercitación en el plano de las funciones cerebrales superiores el Ajedrez, probablemente, no tenga parangón con ninguna otra actividad que pueda utilizarse para este fin. A través de su práctica se movilizan una multiplicidad de funciones y destrezas mentales: se estimula el estudio (libros, revistas, internet) de líneas y caminos para mejorar la concepción de tácticas y estrategias; se ejercita el abordaje sistemático de diferentes problemas y se adquiere habilidad, ante la presencia de eventualidades diversas, para una correcta toma de decisiones. En suma, el ajedrez parece constituir una herramienta de primera línea, sencilla de practicar y poco costosa, en la intención de luchar contra el deterioro de las funciones cognitivas inherente al transcurso de la tercera edad”.
“Una serie de antecedentes han llamado la atención acerca de las bondades de la enseñanza y práctica del ajedrez en el sentido que hemos señalado. La Dra. Isabel de la Fuente, neuropsicóloga española, viene empleando la enseñanza del ajedrez en el tratamiento de sus pacientes con enfermedad de Alzheimer, al parecer con resultados alentadores. Datos anecdóticos dan cuenta de algunas curiosas observaciones, tales como la prácticamente ausencia de la mencionada enfermedad entre los ajedrecistas. Es llamativo también la práctica activa del juego, en alto nivel, de muchos maestros añosos, tal es caso del suizo Víctor Kortchnoi de 76 años; los maestros argentinos Oscar Paño (72 años) y Miguel Najdorf, ya fallecido, que jugara torneos de maestros pasados sus 80 años. Un párrafo especial merece nuestro conocido Francisco Benko que, con sus 99 años, aún nos deleita con su juego brillante y su apasionamiento por los problemas artísticos del juego”.
En oportunidad de la Segunda Jornada, programada para la tarde del 27 de Noviembre próximo, se abordarán temas de actualidad para todos aquellos que estén interesados en los posibles caminos de activación de mecanismos mentales, a través de diferentes prácticas, en las que el milenario juego de Ajedrez merece un sitial destacado. Asi, quien escribe estas líneas se encargará se señalar cúales son las áreas del cerebro, y los mecanismos subyacentes, que se involucran sucesivamente durante el aprendizaje y práctica del juego.
Un invitado ilustre, quien sin dudad contribuirá a elevar el nivel de la Jornada es el Dr. Juan Azcoaga, El profesor Juan Azcoaga es Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Profesor Asociado, en el Departamento de Psicología, Facultad de Filosofía y Letras (UBA,1959); Profesor Regular Consulto, Facultad de Psicología (UBA, 1996); Investigador Categoría I 2001 Y Cofundador y Presidente (1949-1951) de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología. El Dr. Azcoaga nos conducirá por laberintos de “El pensamiento del ajedrecista”: ¿Poe qué el novato en las partidas simultáneas necesita todo el tiempo del recorrido del Maestro, para decidir cómo juega? ¿Por qué el Maestro tarda un minuto o menos, para hacer la jugada eficaz, cuando llega a esa mesa? Esas diferencias dependen de los procesos de pensamiento de cada actor. Las respuestas a estos interrogantes se basan en un tipo de pensamiento: “el pensamiento en algoritmos” y en la participación de la información semántica.
Un invitado especial es también el Dr. En Psicología Guillermo Campitelli.
El Dr. Guillermo Campitelli es investigador adjunto del CONICET y trabaja en la Universidad Abierta Interamericana. Es licenciado en psicología (Universidad de Buenos Aires) y Doctor en Psicología (Universidad de Nottingham, Reino Unido). Ha dictado cursos de grado y pos-grado en la Universidad de Nottingham, Brunel University, Universidad de Buenos Aires y Universidad Abierta Interamericana. Su campo de investigación es la toma de decisiones y el conocimiento experto. Publica sus investigaciones en prestigiosas revistas científicas internacionales como Developmental Psychology, Learning & Individual Differences, International Journal of Neuroscience, entre otras. Asimismo fue entrenador de ajedrez y, en la actualidad, prepara psicológicamente a ajedrecistas para la competencia. El apasionante tema al que se referirá el Dr. Campitelli será: “Cómo toman decisiones los ajedrecistas”. La toma de decisiones es el producto de un complejo proceso de pensamiento que ocurre en el cerebro humano. Para comprender estos procesos, la psicología ha estudiado a ajedrecistas en tareas en las que tienen que tomar una decisión. En este trabajo se presentarán las investigaciones que el Dr. Campitelli ha realizado para comprender el pensamiento de los ajedrecistas. En ellas se estudia el rol de la memoria, la imaginación y el pensamiento prospectivo en la toma de decisiones. Para ello se realizaron estudios con resonancia magnética funcional, registro de movimientos oculares y una variedad de estudios experimentales. Al final de su presentación discurrirá sobre la relación entre el ajedrez, procesos congnitivos y la inteligencia.
El ajedrez presenta también (una faceta artística). Este aspecto, quizás el menos conocido y más elevado del juego, también requerirá la atención de la Jornada. Para ello contaremos también con la presencia del Dr. Arturo Famulari, Presidente del Congreso Argentino de Neurología del presente año y Miembro Fundador de FACENE (Fundación Argentina Contra las Enfermedades Neurológicas del Envejecimiento). El Dr. Famulari, quien ya nos visitara a propósito de la Primera Jornada, nos señalará los mecanismos mentales implícitos en la actividad del artista, habida cuenta de los más elevados resortes mentales (inspiración, creatividad) puestos en juego durante la elaboración del fenómeno artístico en general, y del ajedrecista en particular.
En el transcurso de las sesiones; la reconocida especialista en gerontología Dra. Estela Altalef, y el maestro de ajedrez Oscar Cuasnicú, Coordinadores del Programa Nacional de Ajedrez para Adultos Mayores ágil-mente PAMI; nos acercarán al mundo de la “realidad operativa”. En efecyto ellos han impulsado, y son los Coordinadores, de los Talleres de Ajedrez que el PAMI instrumenta en los Centros de Jubilados. Ambos brindarán información acerca de la marcha y alcances del mencionado programa.
En el transcurso de la Comisión Directiva del Club Argentino de Ajedrez que la expectativa de esta Segunda Jornada supere el nivel el nivel de éxito obtenida en la primera. Es también un ferviente anhelo de esta Comisión que las reuniones de Ajedrez y Cerebro puedan acercarse a la comunidad en ciclos futuros, y que, mediante el aporte de sus actores: expositores y espectadores, puedan contribuir a un mejor conocimiento de este “nudo gordiano” que constituye la interrelación cerebro-mente y poder así aspirar a una superación de nuestras realidades en cuanto seres pensantes.


